Nuestra tienda ofrece una alta calidad y certificados de medicamentos comprar viagra en México Un producto aprobado por la Oficina de control de alimentos y medicamentos (FDA).

  • sábado, 23 de septiembre de 2017.

¡Muy ricos tamales de anís!

Las mejores recetas de 1831
Por: Con información de Fundación Herdez

El libro El cocinero mexicano está considerado como el recetario más importante del siglo XIX en México. Reúne una mezcla de recetas de influencia francesa, española y criolla, así como de elementos indígenas. Se imprimió en varios tomos en 1831 por la Imprenta de Galvan, a cargo de Mariano Arevalo, en la Calle de Cadena número 2, en la ciudad de México.

 

Esta compilación alcanzó numerosas ediciones y trascendió hacia América Latina y el Caribe a lo largo del siglo XIX, ya fuese como El Cocinero Mexicano, o en sus posteriores ediciones que variaron el título a El Nuevo Cocinero Americano. El documento trascendió en los recetarios de Perú y Venezuela, tanto por la recopilación de recetas, como por la estructura y disposición de las mismas.

 

El cocinero mexicano, o bien, Colección de las mejores recetas para guisar al estilo americano, y de las más selectas según el metodo de las cocinas española, italiana, francesa e inglesa. Con los procedimientos más sencillos para la fabricación de masas, dulces, licores, helados y todo lo necesario para el decente servicio de una buena mesa, forma parte de la colección de libros antiguos del Fondo Reservado de la Biblioteca de la Gastronomía Mexicana de la Fundación Herdez.

 

A continuación transcribimos para ustedes la receta para preparar tamales de anís, respetando la ortografía del documento primario: 

 

TRATADO OCTAVO

 

De los cocidos sin el contacto del fuego, con solo el vapor del agua ó de la tierra.

 

Este modo de cocer la carne, que se suele llamar barbacoa, está en uso en todas las naciones salvages, y al paso que por su sencillez y poco artificio, indica cuando aquellas distan de la civilización, que á fuerza de apurar el gusto lo ha depravado en algunas cosas, deja las carnes y las masas con mas jugos, y de consiguiente mas sabrosas, y de mas sustancia… Asi da cocimiento á sus delicados tamales el americano del Septentrion, con los que vamos á dar principio á este tratado. 

 

TAMALES DE ANÍS

 

Lavado bien el nixtamál ó nixcómel se enjuga con una servilleta ó paño, se muele y se cierne bien: se le echan luego nueve onzas y media de azucar, una libra de manteca y la sal correspondiente, agua tibia y anis. Se bate bien todo, poniendo la masa envuelta en hojas de maiz, quedan formados los tamales.

 

En una olla proporcionada se echa una poca de agua, y mas arriba de ella se forma un tapextle ó tabladito, donde se pondrán dichos tamales, sin que se mojen para que se cuezan con el vapor del agua, tapándose la olla con un ayate [tela rala de hilo de maguey] y un plato encima. Se cocerán con la precaucion de acomodarlos parados para que no se vacíen.

 

De la misma suerte se hacen los tamales de chile y especia, con la sola diferencia de suprimir el azucar y el anis.