Danza de los Tastuanes

Una celebración que recuerda la resistencia indígena en el siglo XVI

Luis Barjau

El disfraz del tastuán (o tastoan) consta de un sarape y chaparreras como vestuario; en una mano porta cuernos de venado y en la otra lleva alacranes y víboras de cascabel. La máscara está hecha de madera de nogal pintada de ocre rojo con rayas blancas que bajan al lado de la nariz, y otra en curva que libra al ojo hasta la mejilla. Del labio superior caen como cascadas espesos bigotes blancos hechos de cola de res o de crin de caballo; del mismo color y material es el tocado que portan. Bajo el labio inferior cuelgan dos hatos de estambre, uno blanco y el otro azul, como para representar las edades del hombre.

Algunos en la frente tienen dibujados edificios coloniales en amarillo y rojo, lo cual podría indicar que se retiene en mente la historia virreinal. Sobre las sienes caen unas talegas amarillas manchadas y que rematan en pequeños rostros felinos que cuelgan al lado de plumas rojas… El conjunto da una apariencia eterna, militar, chamánica.

 

La resistencia

Los abusos de los colonizadores y la resistencia indígena dieron inicio a la Guerra del Mixtón. Dieciocho principales chichimecas cayeron en manos de los capitanes españoles Domingo de Arteaga, Cristóbal de Oñate, Martín Benítez y Juan Pascal, quienes ahorcaron públicamente a nueve de ellos. En respuesta, los nativos dieron muerte al encomendero Juan de Arce, quien además fue comido, como se hacía en la guerra antigua entre estos pobladores.

La Guerra del Mixtón, como se le conoce a ese episodio, tenía el antecedente devastador del conquistador Nuño Beltrán de Guzmán, que masacró muchos conglomerados de indígenas de la zona para instaurar el dominio de la Corona y así asentar la Nueva Galicia. Este conflicto bélico fue una respuesta que puso de relieve la única opción que le quedaba a una civilización que soportaba su destrucción sistemática. Así, su grito de guerra llegó hasta oídos de los pueblos sometidos del Altiplano central.

Todavía hoy, del 23 al 25 de julio de cada año, en los municipios zacatecanos de Juchipila, Jalpa, Moyahua y Apozol, los tastuanes recuerdan la Guerra del Mixtón con una danza, la misma con la que sus antepasados, los hombres ancestrales de la tierra, declararon la guerra a la invasión hispana. Guerra desesperada en la que los indios belicosos, en su pasión defensiva, expresaron a sus invasores: “Axcan quema, tehuatl, nehuatl” (“¡Ahora sí: tú o yo!”).

 

Esta publicación es sólo un resumen del artículo “Danza de los Tastuanes”, del autor Luis Barjau, que se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 97.